Padres

“No hay lugar como el hogar...para la educación sexual”

Estimados Padres:
Los cambios de actitudes, comportamientos y estilos de vida en el área de la sexualidad que han sucedido en nuestra sociedad en los últimos 30 años son para padres e hijos, algunos de los problemas más complejos con los cuales se tendrán que lidiar.

La necesidad para una educación sexual nunca ha sido más urgente que ahora. Hoy en día, más que nunca, los padres, los colegios y los maestros se están empeñando para asegurar tal educación.

Por esta experiencia sabemos que la mayoría de los padres quieren hablar de sexualidad con sus hijos, pero que muchos sienten miedo de no estar bien preparados para hacerlo. ¿Cuándo empezar? ¿Qué decir? ¿Cómo decirlo? Como expresar los valores familiares que deseamos inculcar a nuestros hijos? Estos son solo algunos de los aspectos sobresalientes de la comunicación acerca de la sexualidad en la familia.

Padres a menudo ustedes piden ayuda a los psicólogos, orientadores, maestros, colegio y otras instituciones en búsqueda de información y apoyo, “No hay lugar como el hogar...para la educación sexual” y este le permitirá despejar algunas de las dudas que como padres tienen respecto de la educación sexual para tus hijos en casa.

Una educación sexual basada en el seno familiar puede:
·         Permitir que se transmitan valores familiares
·         Proporcionar información exacta a las niñas, niños jóvenes y adolescentes
·         Enseñar destrezas eficaces sobre cómo tomar decisiones
·         Neutralizar los mensajes sexuales negativos y dañinos de los medios de comunicación.


Nuestro deseo como Institución Educativa es poder dar herramientas orientadoras a las familias, nos anima nuestra fe y esperanza de poder coadyuvar en la formación y sano desarrollo de la sexualidad y afectividad de nuestros estudiantes y de esta manera contribuir en la búsqueda de su felicidad.


¿Cómo, cuándo y dónde hablar de sexualidad con los hijos(as)?

La educación para el amor, mejor que educación sexual, se debe realizar siempre en la familia, ya que en ésta se producen de forma natural los momentos espontáneos de intimidad y confidencia.

• Son los padres quienes deben compartir esta responsabilidad, pues ellos conocen mejor a sus hijos y proporcionan el ingrediente de amor necesario.

• Presentar el sexo como algo bonito, bueno, noble, que Dios ha puesto en el hombre y tiene su importancia. Pero integrarlo en una dimensión humana que hable de amor, ternura, espiritualidad, razón… enseñándoles a distinguir la sexualidad instintiva de los animales, de la de los hombres que tiene un carácter superior.

• Ir siempre al ritmo que pide el niño, adaptándose a su desarrollo evolutivo.

• No mentirles nunca y responder a todas las preguntas que hagan los hijos, aunque no sean propias de su edad, pero adaptándose a su nivel de comprensión.

• Ir progresivamente, paso a paso, sin dar saltos. Tampoco es conveniente suscitar inquietudes que no son propias de su edad y que les pueden crear problemas en el futuro. A medida que el niño crece, se ampliará la información.

• ¿A qué edad? Hacia los 3 ó 4 años suelen preguntar sobre los embarazos y, cuanto más les satisfaga la información que les dan, mejor. Más adelante, a los 8 ó 9 años puede explicarse cómo se llega a la procreación.

• En la pubertad es conveniente prepararles para los cambios que su cuerpo y mente van a sufrir antes de que estos se produzcan. A esta edad (antes es indiferente) es preferible que el PADRE hable con los NIÑOS y la MADRE con las NIÑAS.

• Protegerlos del ambiente cargado de permisividad sexual que hoy impera. Hay que ver la televisión con los niños y formarles una actitud crítica.

• Orientarlos en una línea de respeto y de no quemar etapas. Son muy importantes la familia, el colegio y el medio en general con el que se relacionan.

Un padre jamás debe callar ante cualquier pregunta de los hijos. Siempre debe existir una respuesta que se adapte a todos los niveles de comprensión de los pequeños, para que no comiencen a hacer falsas especulaciones con los amiguitos.



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